1 de octubre de 2010

si me vieras

¡ay!

qué frescura
liviana como una pluma
deshuesando un pollo a la mañana
bailando con el gato al mediodía
saltando por el living
saludando al pasar
liviana como la nada
ver pasar los días
cantar por las noches

ay ¡si me vieras!
vivir
los días más felices de mi vida;
derrumbar –con ademán infantil-
las paredes del terror
sólo porque vale más saber
si
puede llegar
a
estar bueno.