5 de julio de 2011

mi contratapa póstuma. por Cecilia Gitelman.




Daniela Soledad Trabuchi. Escritora, fotógrafa, actriz y cantante argentina. Nació en una casa rodante en  1983 en el seno de una familia semi nómade, primera hija del matrimonio de la jovencísima chaqueña  Marisel y el intrépido Daniel. Instalada la familia en Ushuaia transcurrieron los míticos los años de su niñez cuyas rememoraciones ocuparían luego uno de las simbólicas recurrencias de su poética. Los vaivenes e impredecibles acontecimientos en la familia Trabuchi, para entonces ya con dos hermanos nacidos luego de Daniela, determinarían la radicación de la familia en la Ciudad de Buenos Aires. Recibió una empeñada y prometedora educación, la cual la dotó de un perfecto manejo del idioma inglés e ingresó a la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, carrera que abandonaría pocos años más tarde con un doble propósito: 1. Abandonar la carrera de derecho. 2. Ingresar a la carrera de letras.
Regeneradas sus expectativas vocacionales y profesionales y resurgidas sus antiguas sensibilidades, en su acercamiento académico al mundo de la literatura Daniela dio sus primeros pasos en el quehacer poético y narrativo. Fue pionera de las publicaciones libres digitales en un contexto socio cultural aún era reticente a ello. Alternó sus períodos de estancia en Buenos Aires con la realización de viajes hacia todo el mundo. Profundamente emparentada con la ciudad de Barcelona, cuyas vivencias se recogen en varios de sus textos y en su célebre relato “El Alma de la Fiesta”, galardonado en el año 2011. En Buenos Aires, entabló fluidas relaciones con varios de los integrantes del ambiente poético de aquellos años y participó de las célebres veladas que estos círculos realizaban en los míticos ámbitos de Centro Cultural Pachamama o El Patio De Puán. Por aquellos años, una intensa y tormentosa relación  determinó el tono y la temática de algunas de sus más significativas obras poéticas. El comienzo de su etapa más prolífica en el campo literario estuvo signado por el período de convivencia con Cecilia Gitelman, una de las personalidades más sombrías y poco reconocidas de la constelación artística de la época. Poco se sabe de la etapa de esta inusitada convivencia, que hoy compone uno de los más empeñados interesas de los investigadores y de la cual sólo se conservan actas de denuncias policiales en contra y facturas de gas sin pagar.
Como fotógrafa, realizó numerosas exposiciones de imágenes cotidianas tomadas en exóticos rincones del mundo así como de simples e imaginativos retratos de sus allegados, algunos de ellos con culos y tetas,  trabajos en los cuales, como afirmó el crítico Edward P. Grassmann “Es imposible saber qué es lo lejano y qué es lo cercano”.
Sus primeros acercamientos a la música se produjeron casi en su adultez; emprendió su carrera como cantante pero no hallaría su verdadera aptitud musical hasta que los años la reencontraran con los restos del ukelele que heredó con la condición expresa de “quedarse con el aquello que ella misma había hecho añicos estrellándolo contra la pared” acaecida la muerte de su ex pareja. Se comenta que fue su padre quien, observando los trozos de madera del vapuleado instrumento dijo “A ver, dame eso que te lo arreglo”. Compuesto el ukelele, rápidamente Daniela  se convirtió en una de las más prestigiosas ejecutoras del caribeño instrumento y fue durante su adultez que alcanzó la fama mundial liderando la Dani Trabuchi Big Van.
Dueña de una célebre capacidad de convocatoria y arengamiento, al igual que en toda su vida, dedicó sus últimos años a conformar sociedades de mujeres de la tercera edad cuyo propósito era combatir contra las sociedades de mujeres de la tercera edad, predicando el odio a los gatos, al orden de los espacios públicos, a las restricciones horarias para los ruidos, a los barrios de familia y a las viejas de mierda en general.
Falleció en compañía de sus familiares durmiéndose una siesta de veinte minutos en la galería de su casa en la localidad de Nono, provincia de Córdoba en enero de 2082.


la que yo escribí de ella está en: www.unkilodepapel.blogspot.com

4 comentarios:

santha dijo...

Tantas cosas quedan fuera, que bella vida.

Yo pensaba que tu banda se llamaba la " BIg DAN Orchesta"

lurba dijo...

joya querida
yo también me voy a nono.
al final, nunca dejaremos de ser vecinas vieja

lurba dijo...

ah! y quiero mi contratapa!

Cherry Bomb dijo...

mortal