Sólo dos cosas son infinitas:
el universo y la estupidez humana,
y no estoy seguro de lo primero.
Einstein.
querida x:
creo que nunca me dormí tan temprano como anoche. creo que conozco pocas ciudades a las 6 de la mañana; ahora conozco Oporto a las 6. casi de noche, gris, frío. escucho un despertador y deseo que nadie se despierte, que siga todo como antes. pronto se empieza a escuchar a las chicas moverse, ya sé que se van a levantar. las dejo hacer mientras simulo seguir dormida, no quiero ni pensar en que se vayan. pero llega la hora, abro los ojos, salgo de la cama, bajamos a desayunar. odio las despedidas, las odio; ojalá me hubiera quedado dormida. nos abrazamos con cariño y sin drama y hasta luego. aprendí a controlarme: cada vez que me despido, me dan ganas de llorar. de quien sea.
atendiendo el hostal hay una chica que ví pocas veces. claro: tiene el horario de madrugada. me pongo a ver una peli en el sillón para distraerme; actúa angelina jolie. no puede ser buena. intercambio la tele con charlas que tengo con la piba que atiende. le pregunto por qué portugal está tan vacio. me habla de la gente vieja, de los edificios antiguos sin baño que nadie quiere comprar, de familias que todavía pagan cinco euros de alquiler por los precios congelados. portugal se me aparece como un país que se olvidó del paso del tiempo. me voy quedando dormida entre lisboa y angelina, hasta que a las 11 me rindo y vuelvo a la cama. se siente muy vacío. cuando me despierto, junto fuerzas y decido salir. es mucho más dificil tomar decisiones sola. abajo encuentro a otra persona atendiendo el hostal; todavía no entiendo los turnos de los empleados. solo sé que hay uno con el que no tengo onda y mi deber es evitarlo, aunque no sé bien cuál es.
no me decido bien respecto a qué hacer: ir a las bodegas, ir al parque, caminar por ahí. pasa el micro rojo y lo vuelvo a tomar porque el pasaje vale por dos dias. tanto me hacía la canchera, termino acá arriba sola. pero ahora sí: voy a hacer las bajadas correctas. primero el museo de arte contemporáneo que no vimos ayer. entro y rápido muestro orgullosa mi tarjeta de estudiante de derecho. las exposiciones están bien, nada me enloquece. en una sala se muestran cosas hechas de papel: mesas con juegos de té, móviles. me da risa un libro que se llama elogio a la itálica. supongo que a ceci le pasaría igual.
a la salida paso por la tienda del museo, esas siempre venden los libros más esnobs e incomprables del mundo. me cuelgo viendo uno sobre las últimas fotos que le sacaron a marilyn antes de que se suicidara. tenía pinta de vieja borracha y patillas, era hermosa igual. digo: construímos mucho desde el imaginario también.
sigo camino y llego al parque que tampoco vimos ayer. es un predio gigantezco, como una ciudad aparte. pasto y variedades de arboles. encuentro tres lagos, no sé si habrá más. hay patos, cisnes y pájaros por todos lados. brilla el sol y la tarde se vuelve medio marrón y hermosa. me acerco a uno de los lagos a sacarle una foto de cerca a los cisnes y me encuentro con un cisne negro afuera del agua. me impresiona. me quedo un rato sentada al borde del lago, a ver si se mete al agua y puedo sacarle una foto a los dos juntos.
a los tres minutos, se acerca un grupo de mujeres de unos 40 años. una se acerca al cisne, lo quiere tocar. el cisne se aleja. la mujer se acerca, el cisne se aleja. la mujer estila la mano, le quiere tocar la cabeza. el cisne se alerta, grazna. la mujer se acerca más, el cisne grazna más cerca. y así durante unos cinco minutos, hasta que el cisne está fuera de control de los nervios y la mujer y sus amigas se ríen mientras siguen intentando tocarlo. finalmente se van. aparece una pareja. él copia el comportamiento de la mujer anterior, solo que hacia el finals e le ocurre agarrar un palo e intentar tocarlo con eso. el cisne la está pasando muy mal. observo todo de cerca y no lo puedo creer: la estupidéz humana no conoce límites.
voy a la farmacia, necesito urgente algo para la boca, el frio me hizo mierda la boca. la manteca de cacao sale cinco euros y prefiero andar con la boca rota. con cinco euros me compro unas pantubotas nuevas.
vuelvo a tomar el micro, cruzamos por la costa del oceano, por donde el oceano se une con el rio. llegamos de nuevo al barrio rivera. bajo, compro algunas boludeces para regalar y, de paso, unas pantubotas nuevas.
llego al hostal y hay un pibe trabajando. no sé si es mi enemigo. nos sentamos y me ayuda a armar el resto de mi viaje, ¿será el que odio?
en el hostal solo queda un grupo de centroamericanas que se emborrachan y hablan fuerte. creo que les gusta el pibe que trabaja acá, no paran de preguntarle cosas como: ¿quién se pondría un vestido así en tu pais?, mostrándole la foto de un vestido diminuto. me permito la mala onda y me mantengo al margen de los tejidos de histeriqueo que se van armando. una de las borrachas se acuesta en el sillón y empieza a roncar. cambia de turno y llega la chica de la noche. pongo la peli de la mañana y la termino de ver al lado del cadaver con tacos. yo en mi pijama, claro.
me animo, finalmente, a subir a dormir. la habitación está vacía y es medio triste. no me puedo dormir y me agarra miedo. vuelvo a bajar y me pongo a buscar noticias de asesinatos en portugal. estoy loca. no encuentro nada: me voy a dormir más tranquila.
¿me estaré volviendo loca? es dificil saberlo en la soledad.
suerte que escribo las cartas, es bueno saber qe estás del otro lado.
mando un abrazo fuerte!
2 comentarios:
Adoro viajar a travez de tus ojos, que bueno que sepas que estoy de este lado
un abrazo X
también es bueno tener pantubotas
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