te comparto un nuevo secreto, uno de esos que cuando se descubren, cambian nuestras vidas para siempre y nunca podemos actuar de la manera que actuabamos antes de saberlo: no se puede viajar sin despertador.
anoche me acosté con la ventana abierta y la mente puesta en despertarme a las ocho am. necesitaba tomar el tren a mi próximo destino: braga. braga ¿como bombacha? sí. la tercera ciudad más grande portugal y una de las más antiguas del mundo.
armo mi bolso y me doy cuenta de que cada vez pesa más. nuevamente: traje demasiado más de lo que necesitaba.
bajo y encuentro al bueno, desayuno y me despido. tengo que tomar el tren en la estación são bento, a pocas cuadras del hostel. por suerte llego con tiempo para casar fotos. las paredes estan adornadas con azulejos azules que cuentan historias, hay que mirarlas con detenimiento y paciencia. encuentro la escena de una mujer sentada a la orilla de un mar y al lado leo: la espera.
quiero ir a baño y resulta que cobran. me vienen recuerdos de bolivia e inmediatamente de patas puteando y me rio sola, una vez más.
subo al tren y espero. mientras tanto veo: como llegan las mujeres corriendo y atraviesan la puerta sonriendo, triunfales; mis mochilas que vergonzosamente ocupan dos asientos enteros pero a nadie parece importarle; una señora que acomoda sus compras entre sus piernas. alrededor mio se sienta un grupo de chicos y empiezan a charlar. al principio no les presto atención, pero pronto me doy cuenta de que están hablando de algebra en portugués. me concentro un buen rato y me pierdo del paisaje: no se si estoy intentando entender el algebra o el idioma.
tardamos un rato en llegar a destino, durante el cual me dedico a dormir. no sé qué es, pero los trenes y los micros son el lugar predilecto de mi sueño. me levanto siempre con verguenza de haber roncado o de haber pasado demasiado tiempo con la boca abierta de par en par. nunca habrá manera de saberlo.
llegar a un lugar nuevo siempre conlleva un sentimiento extrañísimo. al principio es un poco de arrepentimiento y cansancio, deseo de nunca haber salido del lugar donde ya estaba cómoda. llega hasta a rozar la bronca y las ganas de volver para atrás. la guía que me compré es vieja y muchos hostels no aparecen. ya sé, gracias a la linda y buena del hostal, que muchos abrieron hace no más de dos años, cuando más zonas de portugal comenzaron a considerarse un destino turístico. por suerte me había fijado en internet y había anotado una dirección. salgo de la estación y emprendo el camino. otra cosa que no ayuda a llegar a un lugar nuevo es que, por lo general, las estaciones se encuentran en zonas horribles que no lo incentivan a uno a pensar que ha tomado una buena decisión al venir.
a los poco metros recibo toda la motivación necesaria: braga se muestra, a simpel vista, hermosa.
tengo que dejarte ahora, estoy corriendo. pero me queda contarte de las aventuras y las personas entrañables que me tocó conocer en este singulas destino con nombre de bombacha.
por lo pronto: un abrazo fuerte, un beso, una risa, todo lo que haga falta.
1 comentario:
poco a poco Braga te desnuda, la piel de tus palabras es realmente bella puedo verte correr barranca arriba hacia el futuro, a la felicidad
tuyo Fernando
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