19 de enero de 2012

XV

La isla de Taiwán, también conocida como Formosa
 (del portugués: Ilha Formosa, "Isla Bonita") 
se encuentra frente a las costas de la provincia china de Fujian,
 separada de ésta por el estrecho de Taiwán.
Wikipedia

X:
¡Ay! Dios mío ¿Por qué se empecina el mundo en ponerme en la misma situación una y otra vez? A la vuelta de mi paseo por la ciudad, me encuentro en mi habitación con sus dos otras habitantes. Una es una portuguesa que vino a Braga a trabajar. Su nombre es Sonia y trabaja para el Partido Verde. Mañana va al mercado a convencer a la gente de que compre productos locales; parece que Portugal importa frutas y verduras y no consume lo que se produce acá. La otra es una taiwanesa que se llama Yuyu y, como todo lo oriental, me produce inmediata ternura. Nos quedamos un rato charlando de nuestros países, nuestras costumbres y nuestra política. Yuyu dice que Taiwan es seguro y bastante rico: No tenemos crisis. Y sonríe.
Sonia se va a dar un baño y ahora solo quedamos Yuyu y yo en la habitación. Recuerdo que cuando una de las yanquis necesitaba un adaptador para los imposibles enchufes portugueses, fue una oriental la que se lo consugió. Le pregunto a Yuyu si tiene un adaptador, se me quedó la cámara sin batería y estoy desesperada: tiene. Gol.
El préstamo nos convierte, inmediatamente, en amigas.
-Dani, ¿tenés novio?
-(¿¿??) No, ¿vos?
-No, pero me gusta alguien.
Resulta que Yuyu se encontraba frente a un dilema. Había hecho couchsurfing en Lisboa y se había enamorado de su anfitrión. Ahora era lo único en lo que pensaba y tenía planeado llamarlo para decirle “I lo-like you!”. Lo primero que le digo es que por favor ni atine a decir love, que practique hasta que se la salga sólo like. Lo segundo que le digo es que está loca. Me conengo los deseos de aventurarla a la catástrofe y le digo que a lo mejor es conveniente esperar, charlar un poco más, ver qué va pasando. Me responde, irrefutable, que siempre que uno espera termina desilusionándose peor. Tiene razón y tiene ganas. Le aconsejo mandarle un mensaje. Le veo la cara: se muere de ganas de llamarlo.
-Si te animás a llamarlo, llamalo. Pero antes practiquemos.
Realizamos el nunca bien ponderado simulacro de llamado, con los dedos haciendo las veces de tubo de teléfono. Yo era él y tenía que recurrir a las peores y más crueles respuestas posibles, a ver si Yuyu era capáz de recibirlas. En el simulacro, él le daba el teléfono a sus padres para que charlaran con Yuyu, le tocaba un  tema en la guitarra, le contaba de otras mujeres y, finalmente, rechazaba su confesión de amor. Además, Yuyu dijo: love.
Me fui de la habitación para darle un poco de privacidad durante su misión. Cuando volcí, la encontré sentada en la cama con la mirada perdida.
-Vamos a tomar algo, dije y me la llevé del brazo.
Caímos en un bar de película: un sótano oscuro, con barra, pool y cerveza tirada. Nos sentamos y charlamos de la vida, de los amores, de nuestras familias. Me contó de Taiwan, donde la diversión de fin de semana es alquilar habitaciones de karaoke y a los bares sólo se va a prostituirse. Donde las escuelas separan los cursos en más inteligentes y menos inteligentes y las grandes universidades son sólo para los alumnos más brillantes. La droga y el alcohol eran conceptos casi desconocidos para Yuyu, pero podía salir de su casa a correr por la plaza a las doce de la noche. Yuyu estudia lingüística y, a sus veintidós años, su conocimiento académico es intimidante. Por suerte coincidimos en que la educación más grande es la que da la vida.
Brindamos y volvemos al hostal muertas de frío. Acabamos de pasar una de esas noches que no se olvidan.
Hay tanto, tanto para recordar, ambas agradecemos el amor por la palabra que nos lleva a tener más ganas de recordar para contar.
Ahora a soñar con los sueños que quizás se cumplan mañana o pasado.
Besos y abrazos. 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querida Dan:

Todos somos igual de vulnerables ante el amor, hasta las linguistas acaban por enamorarse, sin embargo no todos somos iguales ante la amistad tu manera de darte es una caricia que se sostiene.

desde aqui tuya X Pessoa.

Anónimo dijo...

Jaa!!

Me siento un toque identificada. Sí, un toque...

Flor(a).

Yuyu- 陳又瑜 dijo...

I laughed while reading them. Laughing that I am so lucky knowing you, and because of you I had a really courageous "moment" even though it turned out so funny and so hopeless. Thank you my dear Dani, you give people courage, and remember that you are fuerte, too!!
Abrazos y besos fuertes!!